domingo, 3 de marzo de 2013

Reflexión sobre el suicidio final

La casa de Bernarda Alba: Reflexión sobre el suicidio final

"¡Pepe! ¡Dios mío! ¡Pepe! " - estas son las últimas palabras de Adela, la hija menor de Bernarda Alba. Después, ella sale corriendo y sólo se oye un golpe. A partir de esto y según las palabras de sus hermanas y su madre, sabemos que ha muerto. Pero, ¿cómo ha muerto? La respuesta es simple:
Ella se suicida ahorcándose. Lo podemos deducir por la reacción de Poncia, que se lleva las manos al cuello gritando "¡Nunca tengamos ese fin!".
Las razones del suicidio no son pocas, pero las dos principales son las siguientes: la frustración y la desesperación del pensamiento de Adela al pensar que Pepe, su amado, ha muerto (aunque sabemos que consiguió escapar por "lo oscuro de las alamedas").

Basándonos en esto, comenzaré mi análisis.
El suicidio final es la conclusión, o la consecuencia de todo lo ocurrido en la obra.
Adela representa el deseo de rebelarse o el sentimiento de libertad y Bernarda muestra  el pensamiento conservador y autoritario, esas costumbres anticuadas. Es un enfrentamiento entre el pensamiento autoritario de Bernarda y el deseo de libertad de Adela.
Dentro de la casa están Bernarda, las hijas y María Josefa, es decir que solo hay mujeres. Pero fuera de la casa de Bernarda Alba están los hombres, las vecinas, pero también está el amor, las murmuraciones, los cotilleos. Son dos mundos separados completamente, como único puente aparece Poncia que es quien se entera de lo que pasa en la calle y se lo relata a Bernarda.
Durante ocho años todas las mujeres de la casa se quedarán encerradas en ellas excepto Poncia. Esto hace que se compare la casa con un infierno, ya que se está encerrado, hay mucho odio, mucho calor, el negro de los vestidos del luto, el silencio. Mientras que el exterior es comparado a un paraíso debido a la libertad y al aire. 
El autoritarismos de Bernarda se demuestra en su actitud y su carácter (impone un luto de ocho años, prohíbe la relación de sus hijas con los hombres, somete a su rigurosa disciplina a todas las mujeres de la casa...).
La rebeldía de Adela también se observa desde el principio (lleva un abanico verde y rojo, se pone un vestido verde para lucirse ante las gallinas y que al mismo tiempo representa al deseo de la libertad,  se enfrenta a su madre y le rompe el bastón).
Adela se suicida porque está harta de todo esto. Quiere librarse de la hipocresía, de la marginación al mundo social, de la injusticia social. Ella prefiere dejar de vivir que tener que sufrir durante 8 años eso. Al suicidarse demuestra algo como "da igual lo que hagas, jamás me mantendrás cautiva en esta casa, no me privarás de mis deseos, nunca me tendrás en tu poder, y si para eso tengo que morir, me suicidaré".

Refiriéndonos a los objetos de Adela, podemos exponer:
Cuando Adela aparece con un abanico redondo con flores y un vestido verde, nos informa sobre su rebeldía y oposición a las normas del poder autoritario. Ella se da cuenta de la oposición continua de la casa y la calle, del día y la noche, del blanco y del negro, de la libertad y de la opresión, y se muestra rebelde a tener que pasar durante la mejor época de su vida encerrada en un infierno.
Representando Adela el color blanco y Bernarda el negro:
El blanco simboliza la vida, la alegría, el amor y la libertad (paredes blancas, sábanas blancas, enaguas blancas, caballo semental blanco, estrellas blancas, oveja blanca y pelo blanco de M.ª Josefa). 
El negro representa la tristeza, el odio, la represión y la muerte (trajes de luto, abanico negro, mantón negro de Bernarda, noche oscura y negra).
Este contraste entre negro y blanco (en el que también incluimos los demás colores vivos) es el representante de la constante lucha entre el deseo de libertad y la represión del pensamiento tan tradicional de aquellos tiempos.
Lorca nos muestra con  esto la constante lucha en su época de los pensamientos contrastados de los pueblos (aun con sus tradiciones) y el de las ciudades (ya no tan tradicionales).
La rebeldía de Adela es la representante del anhelo de libertad que Bernarda ha pretendido destruir desde el primer acto. La moral conservadora de un pueblo hipócrita lo representa a la perfección Bernarda: su actitud con respecto a los suyos, para que nadie pueda decir nada de ellas. Por eso, en un momento afirma " Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada"  Ese pueblo no tiene nombre, porque es el pueblo de todos, es la España del momento o es sencillamente el corazón (pensamiento) humano. Bernarda levanta una especie de cárcel (su casa) en mitad de ese pueblo para preservar a sus hijas y a ella misma del mal que representan los otros, sin darse cuenta de que el mal está dentro, ya que es ella misma quien lo trae.

Hecho por N.S. Bernal Makushkina

1 comentario:

  1. Muy buen análisis de la situación. Nos lo ha dejado claro a aquellos que lo veíamos más confuso jajajaja.

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